No todo el mundo sabe que muchas de las primeras Iglesias cristianas eran “Iglesias domésticas”, es decir, casas de particulares que feligreses ricos ponían a disposición de los fieles para que pudiesen celebrar en ellas los ritos religiosos sin el peligro de las persecuciones.

La  Iglesia de San Lorenzo en Lucina (siglos IV-V d.C.) es una de ellas: su devoción a San Lorenzo se remonta al siglo XII, cuando se depositaron en ella algunas reliquias atribuidas al mártir (fallecido en Roma en el año 258).

Pero…. ¿quién fue Lucina? Según cuenta la tradición, era una rica matrona romana, propietaria de la iglesia doméstica original. Pero como Lucina también es un apelativo de Juno, madre de los dioses, también es posible que la iglesia fuese en la antigüedad, un santuario dedicado a ella.

La plaza, ubicada en el barrio conocido como Tridente, además de albergar la Iglesia de San Lorenzo en Lucina también es un lugar idear para dar un paseo por ella y sentarse en una de las terrazas de los históricos bares situados en ella.

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Piazza di San Lorenzo in Lucina