El Palacio Farnesio, uno de los edificios del Renacimiento más bonitos de Roma, se inició a construir en el año 1514. Antonio Sangallo, luego Miguel Ángel y, finalmente, Giacomo della Porta, fueron los encargados de su edificación.
El Palacio perteneció a una de las familias más conocidas del Renacimiento y hoy en día es sede de la Embajada de Francia en Italia.
Para poder admirar el interior del edificio es necesario reservar la visita con varios meses de antelación: entre 1 y 4 meses dependiendo de la temporada y del número de personas; las visitas se ofrecen en francés o en italiano, por lo que no se admiten interprétes de otros idiomas.
Las visitas, que son gratuitas, corren a cargo de la guía que pone a disposición la Embajada. La reserva puede efectuarse para visitas individuales o para grupos de máximo 20 personas. Las organizaciones, asociaciones culturales, universidades y/o particulares, tienen a disposición una sola visita al año.
Por motivos de seguridad es necesario presentar un documento de identidad original en la entrada y no se permite tomar fotografías o grabar vídeos en su interior; asimismo, no está permitido el acceso al edificio con bolsos, mochilas u objetos voluminosos, que tampoco podrán dejarse custodiados en el guardarropa.


