Dejemos a un lado las recetas exóticas o extremadamente sofisticadas y celebremos la Nochevieja con un menú dedicado a la tradición romana desempolvando platos antiguos que traen consigo cuentos y sugestiones y desean ser propiciatorios para el año nuevo. De esa forma también vigilamos la compra con productos de temporada, frescos y procedentes de nuestra región. El menú del 1 de enero en las mesas romanas es abundante, rico, convival y alegre.   La tradición impone que se empiece con un caldo ligero de gallina, un entrante a la italiana con jamón, chorizo, aceitunas, alcachofas, setas y conservas en vinagre y a un plato principal de lasaña o de ravioli de carne o de requesón. A veces los ravioli están condimentados con salsa de tomate y carne que se sirve guisada o cortada en lonchas con guarnición de espinacas o alcachofas a la romana y anticipada por la gallina cocida acompañada con una guarnición de cardos a la parmesana. Se cierra la comida del 1 de enero con un bocado de lentejas de la noche anterior. El segundo plato prevé el cordero asado con patatas aromatizadas con ajo y romero, ensalada mixta y quesos variados. Todo se concluye con los dulces de la tradición romana, como el pangiallo y el turrón romano. Y después fruta de temporada: manzanas, naranjas y mandarinas. La única excepción es un racimo de uvas, que, junto con las lentejas, se considera desde siempre que traen buena suerte. Por último, almendras, dátiles y nueces y un brindis con espumoso italiano.     Nosotros proponemos la receta de ravioli con requesón según Ada Boni, que, con su sencillez y el gusto casero y genuino. reflejan plenamente el alma sencilla y pobre de la cocina romana. El requesón romano de oveja, el producto más sencillo de la producción de quesos, además de ser una denominación de origen reconocida, goza de una tradición antiquísima y un sabor inconfundible. ¡Te invitamos a utilizarlo como relleno de los ravioli!

La receta: Ravioli con Requesón Ingredientes Para la pasta

  • 300 g de harina
  • 1 poco de agua si es necesario
  • 2 huevos

Para el relleno

  • 300 g de requesón romano de oveja
  • sal a su gusto
  • 1 huevo
  • 1 cucharada abundante de queso parmesano

Preparación Hacer un volcán con la harina, añadir los huevos y hacer que la harina los absorba poco a poco. Seguir amasando hasta obtener una masa lisa y uniforme. Dejar reposar durante una hora aproximadamente. Mientras la masa reposa, trabajar con una cuchara de madera el requesón para derretirlo bien. Añadir el huevo, el parmesano, la sal y mezclarlo todo bien. Extender la masa y poner con una cucharilla de café, en una de las hojas, muchos montículos de requesón, disponiéndolos bien en fila y a la distancia de un par de dedos el uno del otro. Cubrir con la otra hoja, apretando con los dedos alrededor de los montículos de requesón para que las dos hojas de peguen perfectamente. Con la hoja de un cuchillo ligeramente enharinada o una carretilla cortar los ravioli, que quedarán como muchos cuadraditos de tres dedos de lado aproximadamente. Poner en el fuego una olla con agua salada abundante, dejar hervir y echar los ravioli, dejándolos cocer. Una vez escurridos, echarlos en un bol y condimentarlos con un poco de salsa de tomate y carne o con mantequilla y queso parmesano. Si se condimentan con mantequilla y queso parmesano, se podrá poner la mantequilla en una cazoleta y freírla hasta que alcance un color rubio ligero. Esto dará mayor aroma a los ravioli. Cubrir el bol con una tapa y, antes de servir los ravioli, esperar algunos minutos para que puedan coger bien el sabor.